martes, 28 de enero de 2020

PRINCIPIOS DE LA ÉTICA PROFESIONAL CON PERSONAS DE SU TRABAJO



PRINCIPIOS DE LA ÉTICA PROFESIONAL CON PERSONAS DE SU TRABAJO

La ética profesional se refiere al conjunto de normas o principios por los cuales debe regirse una persona en el ámbito laboral. Este factor trata de abarcar los parámetros y actividades que se realizan en las diferentes profesiones. Trata de establecer conciencia de responsabilidad en la ejecución de la profesión, mediante los valores que tiene cada persona.

Para que una persona tenga ética profesional es fundamental que goce de una naturaleza o personalidad que restaure el sentido de responsabilidad en cada individuo para un mejor rendimiento, como principal objetivo de esta materia.

La ética profesional no depende directamente de normas o códigos de conducta; no nos pone en dilema del cumplimiento o no de ciertas reglas debido a que sucede naturalmente. El comportamiento de la ética es totalmente libre y responsable de las consecuencias que pueda llegar a tener, independientemente de las buenas intenciones.

En lo profesional, tiene que ver directamente con nosotros. Guarda relación con la calidad moral del trabajo que realizamos, se vincula con la forma en que llevamos a cabo nuestro quehacer diario, que implica vocación, honestidad, responsabilidad y respeto. Es asumir un compromiso con lo que cada ser humano hace.

Un ejemplo de ética profesional sería que independientemente del estado de ánimo en que la persona se encuentre, de lo que le suceda internamente, por alguna situación económica, de lo que esté sucediendo en el mundo, la responsabilidad profesional nos obliga a hacer un buen trabajo pase lo que pase.
Muchas personas faltan a la ética porque con frecuencia llevan sus problemas a su lugar de trabajo. Entonces, ¿de qué sirve tener un título universitario o un puesto si haces tu trabajo con desinterés y sin vocación, pensando que todo el mundo tiene la culpa de tus problemas? La ética profesional es de cumplimiento obligatorio con nuestro ser, un principio inviolable, una lealtad que no se puede abandonar ni defraudar para que se llegue a ser mejor persona, con más principios y conocimientos.
Cuando se actúa con ética profesional significa que se ha logrado integrar el quehacer diario con la vida cotidiana. La vocación tiene mucha importancia para que asumamos ese compromiso laboral.


¿QUÉ VALORES DEBERÍA CUMPLIR UN BUEN PROFESIONAL?

APTITUD     

Un profesional debe contar con suficiente aptitud para desempeñar su trabajo. Ser competitivo implica ser competente. Al volante deben estar los mejores, los más preparados, los más capaces. La aptitud es una cualidad objetiva y medible que debe ser retroalimentada mediante el aprendizaje y premiada. En un mercado altamente competitivo,  la aptitud de los directivos en el desempeño de sus funciones determinará el futuro de toda su organización. 


CULTURA DEL ESFUERZO  

Contar con profesionales con gran capacidad de trabajo, esfuerzo y superación nos garantiza resultados a medio y largo plazo. Ahora bien, este no debe ser medido y retribuido en horas de estancia dentro de la empresa. Hemos de redefinir el sentido del esfuerzo y reorientarlo a la obtencion de calidad y resultados. El profesional debe cambiar su mentalidad y buscar cómo aportar más valor. Para que la cultura del esfuerzo penetre en todos los niveles de la organización, hemos de transmitirla con el ejemplo. Es necesario recurrir a la ejemplaridad para poder cambiar las cosas internamente y esta debe de comenzar desde la propia Dirección General.


COMPROMISO

Un profesional acude voluntariamente a su trabajo, es decir, acepta las normas, se compromete a ser leal desde el inicio y a tiempo completo, a compartir y difundir el conocimiento adquirido con el resto de la organización, evitando arrogarse como éxito personal el trabajo colectivo, sin incurrir en una gestión aislada de su función o departamento, a ser transparente y explicar el por qué de sus decisiones con visión de conjunto.

En ocasiones el compromiso conlleva a asumir riesgos en la toma de decisiones o a colisionar con otras visiones e incluso intereses particulares. El coraje del profesional fiel a unos principios debe ser puesto en valor en aquellas organizaciones basadas en retener a los mejores profesionales.
 
El compromiso de la empresa debe ser mantener en forma a su equipo, con un proceso definido y planificado a lo largo de la vida laboral, despejar el terreno de juego profesional a todos sus integrantes por igual, canalizar el talento adecuadamente y en la última etapa laboral el trabajador pueda seguir siendo útil transfiriendo su conocimiento al resto de la organización. Así un trabajador podrá representar 30 años en conocimiento y no 1 año repetido 30 veces. 

 

ÉTICA 

Todo no vale. La ética pertenece a los individuos, no a las empresas. Son las personas quienes representan a las empresas. La ética es la misma en el entorno familiar que en el laboral. La escala de valores no se aprende en las escuelas de negocios, viene con la persona, con su educación. Sin embargo, la cultura dentro de las organizaciones debe potenciar un comportamiento ejemplar de sus trabajadores, censurando comportamientos impropios. Un profesional no debe refugiarse en los intereses de su empresa para comportarse de manera poco ética, con el fin de lograr un objetivo, sea cual fuere. Un profesional debe ser honesto, cumplir con sus obligaciones, ser congruente entre cómo piensa y cómo actúa, y su labor al frente suponga un activo profesional y personal que permita abrir camino a la empresa para la cual trabaja.

 


EDUCACIÓN Y RESPETO           

Cuidar las formas y respetar los códigos en nuestras relaciones con los demás sí es importante. Dentro y fuera de nuestra organización, especialmente con culturas distintas a la nuestra. Saber mantener un trato exquisito permitirá disponer de una mayor capacidad de interlocución y el reconocimiento de quienes te rodean. Cuidar la forma en cómo nos dirigimos, en el trato personal o por escrito, con especial mención en las relaciones entre trabajadores de distinta escala de responsabilidad. Ser puntual, abstenerse de comentarios personales inapropiados, cumplir con la confidencialidad de la información dentro y fuera de la empresa, aceptar los métodos de  trabajo acordados y otras muchas normas de convivencia que nos capacitan para el desempeño del trabajo en equipo y marcan las diferencias entre las organizaciones. 


ADAPTABILIDAD AL CAMBIO  

Humildad, curiosidad, pasión, inconformismo. Todas ellas responden a una actitud que es propia de un agente del cambio. Un profesional que marca la diferencia en un equipo. Escucha y respeta a aquellos que piensan diferente. Es consciente del dinamismo del mercado, se muestra flexible, abierto, observador, en constante aprendizaje. Se cuestiona los viejos paradigmas que existen dentro de su organización, huyendo de la comodidad y esta preparado para los nuevos retos que le depare su organización. 


LIDERAZGO       

Poder y autoridad son cuestiones distintas. El cargo en la compañía otorga el poder, pero no reconoce a un líder. El directivo del siglo XXI debe ser ante todo un líder, basarse en los méritos e ir por delante sacrificando su confort. Ser líder no significa que siempre acierte. No debe tener miedo a confundirse e incluso al fracaso.

El líder debe ser un profesional con carisma, empático, tenaz, persuasivo y con gran sentido común. Siempre cuenta con su equipo para contrastar sus decisiones y acepta las críticas frente al pensamiento único. Su mejor aval es rodearse de los mejores, permitiéndoles desarrollar todo su potencial y visibilidad en la organización.

El líder es transparente, ejemplar, proactivo y siempre comparte su conocimiento con sus colaboradores y con otros departamentos de la empresa, sin racionar o sesgar la información.
El líder no se limita a cumplir con la labor que se espera de él, sino que se involucra ayudando a otros, aportando valor sin buscar protagonismo, sin esperar retorno, lo que le convierte en un emprendedor dentro de su empresa. 



VISIÓN GLOBAL                             

Es necesario contar con profesionales con el conocimiento necesario para poder comprender la dimensión de la empresa y del entorno en su globalidad, anticipándose en la toma de decisiones y valorando los riesgos y oportunidades. Incertidumbre, complejidad, velocidad, multiculturalidad, globalización, visión local, intereses geopolíticos, económicos, etc. son factores externos que influyen en la estrategia de las organizaciones que a menudo focalizan su visión en el marco de su actividad.
 
Poseer esta visión global responde a un perfil culto en historia de la Humanidad, sensible al arte, con gran bagaje internacional, visionario ante los avances de la ciencia y la tecnología, capaz de interpretar las tendencias y conflictos globales, abierto al mundo y plenamente consciente de las limitaciones del comportamiento humano. Tenerlo en el equipo permitirá a su empresa contar con una visión estratégica completa y poder así ejercer el liderazgo deseado, identificando y controlando aquellos factores que influirán mañana en el mundo y actuar hoy en consecuencia.


¿CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA PROFESIONAL Y CÓMO PUEDEN APLICARSE?
  • Principio de beneficencia La palabra beneficencia está compuesta de dos vocablos de origen latino, bene y facere, que podrían traducirse como hacer el bien. Hace referencia a la consecución de determinados bienes específicos de la práctica profesional correspondiente. Este principio implica todas las formas de acción profesional que buscan beneficiar a otras personas. Cada profesión se plantea y legitima frente a los demás la consecución de ciertos bienes y servicios. Los individuos deben conocerlos y buscar su cumplimiento, tanto con respecto a los usuarios que reclaman un trabajo bien hecho como de la sociedad en su conjunto, que pretende resolver problemas prioritarios con su contribución
  • Principio de no maleficencia El principio de no maleficencia enfatiza la obligación de no infligir daño a otros: “por sobre todo no hacer daño”. Consiste en actuar de manera que no se ponga en riesgo El juramento hipocrático expresa claramente la obligación de no maleficencia y la de beneficencia: “Usaré el tratamiento para ayudar a los enfermos de acuerdo a mi habilidad y mi juicio y nunca los usaré para perjudicarlos”
  • Principio de justicia Las personas y grupos más competentes y mejor ubicados socialmente para promover una distribución más racional y justa de los recursos, que son siempre escasos y que se requieren para conseguir múltiples y variados fines.
  • Principio de autonomía La palabra autonomía procede del griego: autos (sí mismo) y nomos (ley) y hace referencia a la capacidad que tiene cada cual de darse a sí mismo sus propias normas, procurando construir la propia vida a partir de ellas. En este principio hay dos acepciones. Una de ellas se centra en el profesional, que requiere independencia y libertad para poder realizar adecuada y éticamente su trabajo, y la otra se centra en el beneficiario, que posee derechos que deben ser respetados. Ambas posturas (que son complementarias) se plantean a continuación:
    • Autonomía del profesional Se refiere a la capacidad personal de tomar decisiones en el ejercicio de la profesión. Tiene que ver con estar libre de interferencias de control por parte de otros y de contar con un entendimiento adecuado para tomar decisiones significativas (capacidad para la acción intencionada).
    • Autonomía del beneficiario En el segundo caso, el principio de autonomía busca corregir la falta de simetría entre quien ofrece el servicio y el beneficiario de la actividad. El profesional por su preparación, acreditación y dedicación tiene un ascendente sobre sus clientes y usuarios. La desigualdad entre ambas partes puede producir abusos (entre ellos el paternalismo). Para evitarlos, es necesario que esté siempre en funcionamiento el principio de autonomía. Consiste en considerar que el receptor de los servicios (individual y colectivo) no es un ente pasivo, sino un sujeto protagonista. De ahí, se deriva la obligación de garantizar a todos los individuos involucrados el derecho de ser informados, de que se respeten sus derechos y de consentir antes de que se tomen decisiones con respecto a ellos, protegiendo de manera especial a los que no pueden decidir por sí mismos. 


Gelember Daniel Hoil Sosa  2020518
Arlen De Leon
José Crisostomo
Siomara Cruz
Rayner Nery

Ética Profesional (EDP)


BIBLIOGRAFÍA

ü  Beauchamp, T. y Childress, J. (2001) Principles of Biomedical Ethics (5.ª ed.). Nueva York, Oxford University Press.
ü  Bermejo, F. (2002) La ética del trabajo social. Bilbao, España, Desclée De Brouwer, S.A.
ü  Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial (1964) Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Bioética, Universidad de Chile. Disponible en: http:// www.uchile.cl/portal/investigacion. (Última consulta el 2 de febrero de 2013).
ü  Código de Núremberg (1947). Disponible en: http://es.wikipedia.org (Última consulta el 31 de enero de 2013).
David, M. y Sutton, C. (2011). “Capítulo 2: Ser Ético”, en Social Research. An Introduction, Londres, SAGE Publications LTD, 2.ª ed., 29 – 53.

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